Análisis The Last Guardian, una aventura de amistad

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Análisis The Last Guardian, una aventura de amistad

Author
Título

The Last Guardian

Distribuidor

Sony

Lanzamiento

6 de Diciembre del 2016

Plataforma

PS4

Sony nos trae la nueva aventura de Fumito Ueda, The Last Guardian, videojuego de plataformas y puzles exclusivo para PlayStation 4, que cuenta con la esencia de títulos como ICO o Shadow of the Colossus. Tras muchos años de desarrollo, de espera por parte de los fans de Ueda, noticias de todo tipo y retrasos por todas partes, por fin los seguidores de los juegos de Team ICO pueden disfrutar de esta nueva aventura. ¿Estará a la altura de las expectativas? ¿Habrá merecido la pena la espera? En éste análisis os lo contamos.

The Last Guardian

Si en algo se caracterizan los títulos lanzados por la desarrolladora Team ICO es por su sencillez, su simplicidad y The Last Guardian no podía ser menos, no sólo en la jugabilidad y los controles, sino también en su historia. Sin ser una historia compleja ni enrevesada, consigue que el jugador quiera conocer más y se adentre profundamente en la aventura hasta completarla para ver la finalidad de todo lo que ocurre.

Comenzamos sin preámbulos con unas pocas cinemáticas y directos a la acción. En The Last Guardian nos ponemos en la piel de un niño pequeño y se nos narra la historia en pasado, como un recuerdo con una voz en off. Nos despertamos, sin saber muy bien la razón, encerrados en una gruta con una criatura enorme y extraña que se encuentra mal herida y presa con una cadena y nos han salido en forma de tatuaje multitud de letras a lo largo del cuerpo.

La bestia despierta y no se muestra muy amistosa con nosotros, pero al verla dolorida nos apiadamos de ella e intentamos que se recupere a base de darle alimento; finalmente conseguimos su gratitud tras liberarla y alimentarla. A partir de ahí el viaje se centrará en volver a casa, escapar de ese lugar donde estamos encerrados con la inestimable ayuda de nuestro nuevo amigo, Trico, que nos sigue allá donde vayamos.

Fundamentalmente The Last Guardian nos cuenta una historia de amistad entre el chico y la criatura, una conexión que les une misteriosamente y que cada paso que dan se hace más fuerte. Aunque el argumento nos mantiene intrigados gracias a las leves pinceladas que se presentan a lo largo del juego, al terminar une casi todos sus hilos, pero se muestra ligeramente incompleta, pequeños agujeros que hubiera estado muy bien llenar y no simplemente dejarlos como interrogante al jugador o como “cosas que pasan y ya está”.

En el aspecto jugable de The Last Guardian es sencillo, de hecho los tutoriales brillan por su ausencia, no tendremos más guía que la de unos pequeños avisos en la parte superior derecha de la pantalla de cómo podemos saltar, agarrar objetos, utilizarlos, etc. Las acciones del protagonista son muy limitadas pero encajan perfectamente en la sencillez que hablábamos anteriormente. Podemos hacer todo lo que se requiere con cuatro o cinco botones.

Aunque a Trico no lo manejaremos directamente, llegado un punto en el juego podremos comenzar a darle órdenes, que se resumen en saltar o indicarle direcciones a las que se debe dirigir, pero en general será Trico quien se mueva “libremente” siempre que no nos esté siguiendo. De hecho el realismo en este aspecto está muy bien conseguido, es decir, estamos hablando de un animal salvaje que tiene vida e identidad propia, no de un robot, por lo que es lógico que no acate las órdenes tal cual se las demos o que no responda cuando debería. Pero ¿de verdad era necesario tanto realismo? el problema es que dicho aspecto molesta increíblemente a la jugabilidad, que un “puzle” o una plataforma nos cueste de resolver 5 minutos por culpa de que Trico se pone a saltar por donde no debe o a ir por donde no interesa, es un problema.

El juego se nutre del realismo de la IA de Trico también en los puzles, en varias ocasiones durante el juego tendremos que distraer a Trico con objetos para conseguir que vaya a un lugar determinado o que haga X cosa para poder avanzar. También se distrae fácilmente y tendremos que llamarlo para atraer su atención.

Por otro lado, el control del personaje principal se hace muy tedioso en algunos momentos. Los saltos son poco precisos (a veces colgarnos de una esquina o superficie colgante es todo un salto de fe), le sobra el movimiento de sigilo que ejecuta si pulsamos levente el stick de dirección, ya que no es necesario utilizarlo en ningún momento del videojuego y utilizar correctamente la cámara es de tercero de carrera videojueguil. Además éste último aspecto se repite en el resto de títulos de Team ICO y es algo que, pasen los años que pasen, al parecer no terminan de pulir.

Otros dos aspectos negativos que hemos visto en éste apartado de jugabilidad son la ausencia de puzles con los que devanarnos los sesos (no encontraremos mucha dificultad para avanzar, salvo el propio control del personaje y de Trico) y la linealidad. Nuestra meta es escapar de esa enorme y preciosa prisión en la que nos encontramos, si, pero es que no hacemos otra cosa más que tirar para adelante, sortear obstáculos, plataformas y sigue adelante. De hecho hay multitud de recovecos desaprovechados, zonas en las que avanzas y te topas con un muro y nada más. No hay objetos coleccionables, casi nada que buscar (digamos que los barriles-comida de Trico y los interruptores para puertas son algo) y da la sensación de que se han desaprovechado esos bastos escenarios tan cuidadosamente diseñados.

Pero pese a estas carencias el juego no resulta monótono ni aburrido gracias a la intriga en la historia, a la variedad de los escenarios o cosas que hacer en ellos (en ocasiones nos encontraremos con enemigos que habrá que sortear o eliminar para avanzar), o por su duración, la cual ronda las 10 horas de juego aproximadamente. Los enemigos tienen una IA bastante limitada, se dedican a atacarnos a distancia o perseguirnos hasta darnos caza, pero en el momento en que hay un obstáculo se quedan atorados, cosa que podemos aprovechar para salir por patas.

Gráficamente el videojuego tiene unos escenarios muy bien diseñados, con multitud de detalles, bastante variados (dentro de que estamos en una especie de ciudad ancestral derruida) y que dan sensación de amplitud y majestuosidad. Pero no podemos decir lo mismo de nuestro personaje principal, el niño, que parece haber salido de un libro de cuentos, con colores planos y un diseño extremadamente sencillo, muy poco realista. En realidad podríamos decir que el diseño está muy bien pensado, el contraste acentúa que ese personaje no es de ese mundo, que no sólo hay una evidente diferencia física entre un humano y una criatura mitológica como es Trico, pero en general desluce el videojuego. Por otro lado tenemos a Trico, cuyo diseño no encaja bien ni con el diseño del niño ni con el de los escenarios, un término medio entre la realidad y la fantasía. Este diseño se pelea constantemente con su IA realista, esos movimientos tan bien conseguidos que humanizan al animal hasta extremos insospechados y que nos hacen quererlo desde un primer momento.

Todo esto no sería un problema si el videojuego no hubiera tenido tantos años de desarrollo, habría encajado perfectamente en la anterior generación de consolas, pero no a éstas alturas de la película en una consola como es PS4, con el tiempo que lleav en el mercado y cuando cualquier indie con presupuesto que se precie tiene un mejor acabado que The Last Guardian.

El apartado sonoro cumple perfectamente con su cometido, las melodías que acompañan la aventura son escasas, poco variadas, pero están bellamente orquestadas. La mayor parte del juego no hay acompañamiento melódico, sólo un poco de sonido ambiental y efectos, salvo en las zonas de peligro o lugares donde haya que prestar algo más de atención. Los efectos de sonido sí que están muy bien realizados y aportan realismo al videojuego, sobretodo los sonidos que emite Trico, gracias a ellos podremos diferenciar su estado de ánimo.

Lo bueno...

- Una bonita e intrigante historia que merece ser disfrutada
- Variedad en la jugabilidad
- Escenarios muy bonitos
- Un Trico adorable que se gana el corazón del jugador

Lo malo...

- Falta de objetos coleccionables
- Cámaras con control horroroso
- Movimiento de personaje poco preciso
- Demasiada linealidad
- Ausencia de puzles complejos

Valoración
Nuestra valoración
Valoración de los lectores
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Historia
8.0
7.6
Jugabilidad
7.0
5.1
Gráficos
7.5
6.8
Sonido
8.0
8.3
Conclusión

En resumen, The Last Guardian es un juego con una bella historia de amistad y un personaje principal adorable que será la excusa fundamental que tendremos para continuar la aventura, ya que se gana nuestros corazones nada más comenzarla. The Last Guardian tiene sus carencias y sus defectos, muchos, totalmente mejorables y altamente criticables por el tiempo de desarrollo que ha tenido el título, pero se ven eclipsados por sus virtudes, porque también cuenta con un montón de ellas. Respondiendo a las preguntas que formulábamos al principio, como juego ¿merece la pena jugarlo? si, desde luego, es un plataformas entretenido. Como The Last Guardian y proyecto de Team ICO ¿ha merecido la pena la espera y ha cumplido con nuestras expectativas? definitivamente no.

8.0
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